Conéctese con nosotros

¿Cómo te gustaría apoyarnos?

Imagen 1

Voluntario

Imagen 2

Autor

Imagen 3

Patrocinador

Imagen 4

Cliente

Imagen 5

Seguidor

Imagen 6

Analista

Juntos Nivelamos la Cancha

Economía

Hacia un Mercado Financiero Más Justo y Transparente en Costa Rica: La Necesidad de la Protección al Consumidor

Avatar photo

Publicado

el

Tiempo de lectura: 3 min

 

RESUMEN

El mercado de servicios financieros en Costa Rica es un mercado altamente concentrado y falto de competencia, producto de la existencia de unos pocos bancos dominantes.
El proyecto de “Ley de Protección y Defensa del Consumidor de Productos y Servicios Financieros” busca proteger los derechos de los consumidores y fomentar mayor competencia, transparencia, equidad e innovación en dicho mercado

En Costa Rica, el mercado de servicios financieros enfrenta desafíos importantes. A pesar de ser un país pequeño, y tener un buen número de instituciones financieras, la realidad es que este mercado presenta una alta concentración debido a que está dominado por dos o tres bancos estatales y al menos un banco privado, de tamaño significativo.

Esta dinámica provoca una falta de competencia vigorosa, donde la mejora de condiciones para los consumidores, tanto en términos financieros como en transparencia informativa, queda en segundo plano.  La situación descrita subraya la imperiosa necesidad de la “Ley de Protección y Defensa del Consumidor de Productos y Servicios Financieros”, propuesta ante la Asamblea Legislativa, como un paso esencial para enfrentar estas dificultades y asegurar un trato justo y transparente en el ámbito financiero, para todos los ciudadanos.

Los consumidores costarricenses enfrentan variados problemas con las entidades financieras, que pueden ir desde la falta de claridad, en los términos de los préstamos, hasta prácticas engañosas, en materia de seguros de protección de crédito o de vida. Asimismo, es frecuente, lastimosamente, la presencia de cláusulas de adhesión leoninas (aquellas que son abusivas e impuestas obligatoriamente al cliente), la falta de claridad en la “letra pequeña” y muchas otras condiciones gravosas para el cliente, que nunca le son explicadas a la hora de formalizar una operación o de recibir un servicio. Estos ejemplos ilustran la necesidad de una ley que proteja al consumidor en esta materia, garantizando los principios de transparencia y equidad.

La ley propuesta se alinea con principios y directrices internacionales como los de la OCDE y el G20 para promover mercados justos y transparentes. Busca regular la conducta comercial de las instituciones financieras y establecer un marco robusto para quejas y reclamos, protegiendo así los derechos de los consumidores. Asimismo, se otorgan facultades específicas adicionales a las diferentes superintendencias financieras del país así como al Ministerio de Economía, de manera tal que estas entidades podrán imponer las sanciones correspondientes frente a las violaciones de esta ley.

Adicionalmente, es importante destacar los siguientes aspectos en relación con el proyecto de Ley:

  • Tiene un enfoque importante en materia de equidad y protección de datos. Las regulaciones propuestas buscan garantizar que los consumidores no solo reciban información clara y precisa, sino que también estén protegidos contra el fraude y el uso indebido de sus datos personales. Esto es crucial en un mundo cada vez más digitalizado, donde la protección de la información personal es una preocupación creciente.
  • Busca fomentar una mayor competencia en el mercado financiero. Al establecer un campo de juego más equitativo, se espera que la ley incentive la entrada de nuevos actores en el mercado, lo que podría generar mejores condiciones y servicios para los consumidores.
  • Posee un énfasis en la educación financiera. Al mejorar el entendimiento de los consumidores sobre los productos y servicios financieros, se empodera a los ciudadanos para que tomen decisiones más informadas y responsables, lo cual es vital para desarrollar un mercado financiero más maduro y sofisticado.
  • Ha sido cuidadosamente diseñado para evitar un encarecimiento de los servicios para el consumidor. La protección del consumidor y la equidad en el mercado no deben traducirse en un aumento de los costos financieros. Por lo tanto, es crucial que las regulaciones propuestas sean efectivas en la protección del consumidor, pero también justas y equilibradas para no generar un impacto negativo en la accesibilidad de los servicios financieros.

En resumen, la propuesta de “Ley de Protección y Defensa del Consumidor de Productos y Servicios Financieros” es un paso crucial para avanzar hacia un sistema financiero más justo y transparente en Costa Rica.  Su implementación representa un desafío, pero también una oportunidad para nuestro país.

Si se hace correctamente, puede transformar nuestro panorama financiero, fomentando la transparencia, la equidad y la innovación y coadyuvando, de esta manera, a estabilizar y fortalecer la economía costarricense.


Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no representan necesariamente la postura oficial de Primera Línea. Nuestro medio se caracteriza por ser independiente y valorar las diversas perspectivas, fomentando la pluralidad de ideas entre nuestros lectores.

Jorge Dengo Rosabal, Ex-Diputado. Abogado por la Universidad Escuela Libre de Derecho, MBA con énfasis en finanzas y mercadeo por la Universidad Latina, Máster en Derecho la Competencia por la Universidad de Melbourne, Australia; Experto en Derecho de Competencia por la Universidad Carlos III, España y especialista en análisis de políticas públicas por London School of Economics

Continuar leyendo
Haga clic para comentar

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Economía

Medicamentos: el camino correcto, con la receta equivocada

Avatar photo

Publicado

el

Tiempo de lectura: 3 min

 

RESUMEN

Si el problema es la falta de competencia, la solución no puede ser sustituir el mercado por control permanente de precios. La prueba real no estará en el texto de la ley, sino en si logra facilitar la entrada de nuevos actores y reducir barreras. Porque abrir el mercado exige algo más difícil que regularlo: confiar en la competencia.


Costa Rica finalmente reconoció algo evidente: el mercado de medicamentos no está funcionando bien. Los precios son altos, la información es opaca y las barreras regulatorias dificultan que exista verdadera competencia.

El Expediente 23.234, aprobado en diciembre de 2025 y hoy convertido en la Ley de la República N.° 10.838, apunta en la dirección correcta. Busca fortalecer la competencia, mejorar la transparencia y ampliar el acceso. Permite la homologación de registros sanitarios extranjeros, habilita importaciones paralelas, incorpora mecanismos de información de precios y procura restringir prácticas que cierran el mercado.

Ese es el camino correcto.

Pero el problema nunca fue la falta de regulación.

El problema ha sido la rigidez del modelo regulatorio.

El diagnóstico es acertado

Durante años, el sistema ha operado bajo un esquema desproporcionadamente controlado, con procesos largos y costosos que elevan el precio final al consumidor.

Cuando registrar, importar o competir implica trámites complejos y validaciones redundantes, el resultado no es seguridad adicional: es menor competencia.

El proyecto reconoce esa realidad al abrir puertas a registros aprobados en otras jurisdicciones y al permitir importaciones paralelas. Esa señal es positiva: significa aceptar que Costa Rica no necesita reinventar la rueda cuando otras agencias regulatorias de alto estándar ya han hecho el trabajo técnico.

Eso es avanzar.

El problema no es la documentación

En materia de salud, exigir respaldo técnico no es un exceso: es responsabilidad. Para que un medicamento se comercialice en cualquier país serio, debe existir evidencia suficiente sobre calidad, seguridad y eficacia. Ese no es el corazón del debate.

El punto crítico no está en la documentación. Está en la arquitectura institucional que se creó para intervenir precios.

El verdadero riesgo: sustituir competencia por fijación

La Ley 10.838 busca promover competencia. Pero al mismo tiempo establece un mecanismo permanente para intervenir precios mediante una comisión especializada.

Y ahí surge la pregunta clave:

¿Puede un mercado volverse más competitivo si el precio pasa a depender de una instancia administrativa?

Más delicado aún: si quienes participan en esa instancia provienen del mismo sector regulado, el riesgo no es técnico, es estructural. La experiencia internacional demuestra que cuando el regulador y el regulado se mezclan, la competencia no se fortalece: se administra.

Costa Rica ya conoce este modelo. El funcionamiento del CTP ha mostrado cómo una estructura donde confluyen intereses del sector puede terminar afectando al usuario final, distorsionando incentivos y dificultando ajustes eficientes en precios y oferta.

Eso no necesariamente implica corrupción. Implica algo más sutil y más frecuente: captura regulatoria.

La señal que enviamos

Si el mensaje es que el mercado necesita abrirse, entonces el énfasis debería estar en eliminar barreras de entrada y simplificar reglas, no en consolidar un órgano permanente para decidir precios.

Porque cuando la competencia es real, los precios se corrigen por entrada de nuevos oferentes.

Cuando no lo es, terminamos dependiendo de una mesa técnica para “ajustarlos”.

El debate no es documentación sí o no.

El debate es si queremos más mercado o más administración del mercado.

Continuar leyendo

Economía

EE.UU. sube el arancel… y nos baja a la realidad

Avatar photo

Publicado

el

Tiempo de lectura: 3 min

 

RESUMEN

El arancel del 15 % dejó al descubierto lo que venimos postergando: una economía demasiado dependiente de un solo mercado y poco preparada para cambios externos. Más que un conflicto comercial, es una alerta sobre costos altos, trámites lentos y falta de estrategia. La respuesta pasa por bajar costos, modernizar la producción y diversificar alianzas para no quedar vulnerables cada vez que EE.UU. mueve una ficha.


El nuevo arancel del 15 % impuesto por Estados Unidos no es solo una fricción comercial: es un recordatorio incómodo de la fragilidad de nuestro modelo económico. Durante décadas apostamos a una relación preferencial con un único socio, convencidos de que esa cercanía bastaba para blindarnos. Hoy vemos el costo de esa excesiva dependencia: cuando Washington estornuda, Costa Rica tiembla.

El golpe no llega por sorpresa. Mientras otros países diversificaron mercados, modernizaron su logística y redujeron costos estructurales, Costa Rica avanzó poco o nada. Seguimos con una electricidad 75 % más cara que la estadounidense, trámites que restan competitividad, y cuellos de botella que vuelven más caro cada minuto que un producto tarda en salir del país.

No es extraño que, en un contexto geopolítico más duro, el desbalance comercial se convierta en un arma. Y esta vez nos tocó estar del lado débil.

Pero esta crisis arancelaria revela algo más profundo: un país con competitividad estancada, instituciones lentas para responder al entorno internacional y un modelo que ha dejado de ser resiliente ante choques externos.

El problema no está solo en Washington; está aquí mismo, en nuestra incapacidad de ajustar el rumbo a tiempo.

La salida requiere más que diplomacia. Implica abrir el mercado eléctrico, reducir costos que hoy asfixian la producción, y acelerar las mejoras en infraestructura, aduanas y rutas estratégicas. Implica también reconfigurar las cadenas de suministro para incorporar insumos provenientes de EE.UU., y fortalecer a los proveedores locales para que logren encadenarse a sectores de mayor valor.

Y, sobre todo, significa dejar atrás la complacencia. El comercio también se defiende con geopolítica: ampliando alianzas, diversificando inversión extranjera y actuando con visión estratégica en un mundo donde la economía y la política ya no están separadas.

Este arancel no es una catástrofe, pero sí una advertencia.

Podemos tratarlo como un incidente pasajero o reconocerlo por lo que realmente es: una señal de que Costa Rica necesita modernizar su estructura productiva si quiere seguir jugando en las grandes ligas. La decisión, como siempre, es nuestra.

Continuar leyendo

Economía

Un país con 35+ instituciones sociales… y nadie al mando

Avatar photo

Publicado

el

Tiempo de lectura: 4 min

 

RESUMEN

Costa Rica no sufre por falta de instituciones, sino por un modelo que reparte funciones sin repartir responsabilidades. La mezcla de entes sociales y rectores fuera de lugar creó un sistema donde nadie controla el rumbo y todos justifican su existencia. Mientras la pobreza apenas empieza a moverse, seguimos sin una estructura capaz de sostener avances ni de rendir cuentas. Lo urgente no es sumar más organismos, sino exigir dirección, orden y resultados reales para las personas, no para la burocracia.


Costa Rica lleva décadas construyendo una red interminable de instituciones para “atender lo social”. Hoy son 13 sectores y 35 entes públicos que supuestamente deberían combatir pobreza, proteger a la niñez, asegurar vivienda, velar por derechos humanos, impulsar empleo y más. La pregunta es inevitable: ¿y los resultados?

La imagen lo deja en evidencia: estamos ante un sistema fragmentado, duplicado y sin responsables claros. Un rompecabezas institucional donde cada pieza depende de otra, pero ninguna responde por el cuadro completo. Y esa ausencia de rectoría no es casual: es estructural.

Veamos el detalle por sector a atender:

  1. Adulto Mayor:
    • Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (CONAPAM)
    • Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)
    • Junta de Protección Social (JPS)
  1. Agro:
    • Instituto de Desarrollo Rural (INDER)
  1. Asuntos Indígenas:
    • Comisión Nacional de Asuntos Indígenas (CONAI)
  1. Derechos Humanos (DDHH):
    • Defensoría de los Habitantes
    • Mecanismo Nacional de Prevención contra la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes
  1. Discapacidad/Salud
    • Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA)
    • Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)
    • Consejo Nacional de Personas con Discapacidad (CONAPDIS)
    • Patronato Nacional de Ciegos (PANACI)
    • Centro Nacional de Recursos para la Educación Inclusiva (CENAREC)
  1. Educación:
    • Centro Nacional de Recursos para la Educación Inclusiva (CENAREC)
    • Consejo Nacional de Clubes 4-S (CONAC 4S)
    • Instituto Nacional de Aprendizaje (INA)
    • Ministerio de Educación Pública (MEP)
    • Comisión Nacional de Préstamos para Educación (CONAPE)
  1. Empleo:
    • Agencia Nacional de Empleo
    • Consejo Nacional de Salarios
    • Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS)
  1. Financiamiento:
    • Banco Hipotecario de la Vivienda (BANHVI)
    • Comisión Nacional de Préstamos para Educación (CONAPE)
    • Dirección Nacional de Desarrollo de la Comunidad (DINADECO)
    • Fondo de Desarrollo de la provincia de Limón (FODELI)
    • Junta de Protección Social (JPS)
    • Junta de Desarrollo Regional de la Zona Sur (JUDESUR)
  1. Mujeres:
    • Consejo Interinstitucional de Atención a la Madre Adolescente
    • Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU)
    • Comisión Nacional Interinstitucional para atender a las mujeres en condiciones de pobreza
  1. Niñez/Juventud:
    • Consejo Nacional de Política Pública de la Persona Joven
    • Patronato Nacional de la Infancia (PANI)
    • Centros de Educación y Nutrición y de Centros de Nutrición y Atención Integral (CEN-CINAI)
    • Red Nacional de Cuido y Desarrollo Infantil (REDCUDI)
    • Fondo de Desarrollo de la provincia de Limón (FODELI)
    • Consejo Nacional de Clubes 4-S (CONAC 4S)
  1. Pobreza:
    • Centros de Educación y Nutrición y de Centros de Nutrición y Atención Integral (CEN-CINAI)
    • Comisión Nacional Interinstitucional para atender a las mujeres en condiciones de pobreza
    • Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS)
    • Red Nacional de Cuido y Desarrollo Infantil (REDCUDI)
    • Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (SINIRUBE)
  1. Seguridad:
    • Ministerio de Justicia y Paz
    • Unidad Ejecutora del Programa de Seguridad Ciudadana y Prevención de la Violencia (UEP)
  1. Vivienda:
    • Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU)
    • Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos (MIVAH)
    • Banco Hipotecario de la Vivienda (BANHVI)

Y para terminar de completar el panorama además de esas 35 instituciones, hay que sumar a los rectores políticos y administrativos que —en teoría— deberían ordenar este desmadre: Casa Presidencial, Asamblea Legislativa, MAG, JAPDEVA, Ministerio de Salud y Ministerio de Cultura y Juventud. Y la pregunta obvia es qué hacen estos rectores metidos en este baile cuando sus funciones se enfocan en otro lado. Ahí es donde más fácil queda retratado que la política ha sido: ante un problema, inventemos una institución; si no funciona, inventemos otra. Y así llegamos a este punto.

Todos estos entes tienen poder de decisión, pero operan en una lógica donde la responsabilidad siempre se diluye.

Mientras tanto, la realidad es incómoda:

  • La pobreza estuvo estancada por encima del 20% durante años.
  • Ahora bajó, pero el Estado de la Nación advierte que no tenemos manera de saber si es sostenible.
  • Y el sistema social sigue evaluándose por la cantidad de beneficios otorgados, no por cuántas personas dejan de necesitar los apoyos.

La consecuencia es obvia: El único problema económico que sí estamos resolviendo es el de los burócratas que operan estas instituciones, no el de las familias que quieren salir adelante.

Porque en un país tan pequeño, la fragmentación es más que un defecto de diseño: es una forma de evitar responsabilidades. Cada institución tiene objetivos, presupuestos y mandatos propios, pero nadie responde por los resultados finales. Nadie. Y sin responsables, no hay mejoras, no hay eficiencia y no hay justicia social verdadera.

Costa Rica necesita, con urgencia, una revisión profunda del sistema social.

No para crear más instituciones, sino para exigir:

  • Rectoría real
  • Coordinación efectiva
  • Evaluación por resultados
  • Responsables definidos

La pobreza no se combate con más logos. Se combate con decisiones claras, instituciones que funcionen y un Estado que rinda cuentas.

En Primera Línea seguiremos poniendo orden en el mapa.

Porque alguien tiene que hacerlo.

Continuar leyendo

Trending

Primera Línea Copyright 2024