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Comercio

Costa Rica ante el nuevo arancel de EE. UU.: Qué significa, qué está en juego y cómo salimos adelante

Publicado

el

Tiempo de lectura: 4 min

 

RESUMEN

La crisis generada por el arancel de EEUU es también una oportunidad para que Costa Rica revise su modelo exportador, ajuste su tipo de cambio, reduzca costos internos y fortalezca la diversificación de mercados. Más que una amenaza, puede ser el impulso para modernizar la política comercial y volvernos menos dependientes de un solo socio.


A partir de julio de 2025, Estados Unidos aplicará un arancel del 15 % a los bienes que Costa Rica exporta a su territorio. Esta decisión, tomada bajo una política llamada “arancel recíproco”, llega en un momento en que el colón se ha fortalecido de forma considerable. ¿El resultado? Las exportaciones costarricenses se vuelven más caras, menos competitivas y con alto riesgo de perder espacio en su principal mercado.

El impacto va más allá del comercio: afecta el empleo, la inversión y el bienestar social del país. Pero también abre una puerta para rediseñar nuestra estrategia exportadora y de desarrollo país a largo plazo.

¿Qué es un arancel y por qué afecta el bienestar?

Un arancel es un impuesto que se cobra sobre productos que ingresan a un país desde el exterior.

Si un hospital estadounidense compra un equipo médico hecho en Costa Rica y ese producto tiene un arancel del 15 %, entonces el hospital deberá pagar un 15 % adicional sobre el precio original al gobierno de EE. UU.

Ejemplo simple: Supongamos que una empresa costarricense exporta un dispositivo médico por $100. Con un arancel del 15 %, ese producto le cuesta al comprador estadounidense $115. Si un competidor mexicano ofrece un producto similar sin arancel, el cliente probablemente elegirá el más barato. Resultado: Costa Rica pierde la venta.

Cuando las exportaciones caen, se reducen los ingresos de las empresas, bajan los salarios, se pierde empleo y disminuye la inversión. Todo esto impacta directamente en el bienestar económico y social del país.

Impacto en una economía pequeña y abierta como Costa Rica

Costa Rica no es una economía gigante con múltiples mercados de respaldo. Somos una economía pequeña, abierta y profundamente integrada al comercio exterior. En 2024, el 47 % de nuestras exportaciones fueron a EE. UU., con un peso decisivo de los dispositivos médicos (44 % del total exportado).

Cuando EE. UU. impone un arancel del 15 % sobre casi la mitad de nuestras exportaciones, es casi seguro que en el corto y mediano plazo ocurra al menos lo siguiente:

  • Crecimiento económico: Se desacelera. Se estima una caída del 12 % en exportaciones hacia EE. UU., lo que podría recortar hasta 1 punto porcentual del PIB si no se mitiga.
  • Empleo: Afecta sobre todo a sectores formales, calificados y vinculados a zonas francas. Impacta directamente a más de 80 000 trabajadores, además de un número importante de PYMEs que forman parte de las cadenas de valor.
  • Competitividad regional: Países como México o República Dominicana, con aranceles menores (≈ 10 %), podrán ofrecer precios más bajos, desplazándonos en las cadenas de valor internacionales.
  • Inversión extranjera: Las multinacionales podrían mover producción a países con menor carga tributaria.

Impactos combinados: arancel de EE.UU. + colón fuerte

Los impactos son claros y específicos sobre el sector exportador, lo que genera una cadena de efectos indirectos y una importante pérdida de competitividad:

  • Pérdida de mercado: El aumento de precio al consumidor en el mercado destino (EE. UU.) por causa del arancel reduce las ventas. Si el precio sube 10 % y la demanda es sensible, las exportaciones pueden caer 12 % o más en los productos afectados. Esto representa entre 5–6 % de nuestras exportaciones totales.
  • Desempleo y salarios: Menos exportaciones significan menos producción, lo que lleva a despidos o reducción de jornadas. El golpe sería fuerte en zonas urbanas con alta dependencia de la manufactura avanzada, como Alajuela, Cartago o Heredia.
  • Pérdida de competitividad regional: Países como México, Colombia o República Dominicana están mejor posicionados si enfrentan aranceles más bajos. Las cadenas globales de suministro podrían reubicarse fuera de Costa Rica, afectando no solo a grandes empresas, sino a cientos de PYMEs proveedoras.
  • Inversión extranjera en riesgo: Aunque en 2024 la inversión extranjera directa fue alta, la incertidumbre arancelaria podría frenar decisiones futuras. Si las empresas perciben el arancel como duradero, podrían relocalizar producción en otros países.

¿Qué podemos hacer?

Las soluciones (efecto de mitigación) están sobre la mesa. Aquí se propone una respuesta seria, estructurada y factible que podría aplicarse en 24 meses si hay decisión política y coordinación público-privada:

  1. Acción inmediata
    • Pedir excepciones sectoriales en EE. UU., especialmente en productos médicos.
    • Ajustar la clasificación arancelaria para reducir la carga fiscal.
    • Buscar nuevos mercados como Canadá o Europa.
  2. Recuperar competitividad cambiaria
    • Dejar que el tipo de cambio flote un poco más para que el colón se deprecie moderadamente y nuestras exportaciones se abaraten.
    • Ofrecer seguros cambiarios para proteger a exportadores pequeños de la volatilidad.
  3. Bajar costos internos sin subsidios
    • Reducir tasas portuarias y electricidad en horarios estratégicos.
    • Digitalizar completamente los trámites de exportación.
  4. Fortalecer encadenamientos y capital humano
    • Fomentar la producción local de insumos como empaques o plásticos técnicos.
    • Capacitar a trabajadores en normas FDA, moldeo de precisión y regulación sanitaria.
  5. Activar una diplomacia comercial efectiva
    • Mostrar a EE. UU. cómo el arancel perjudica su propio sistema de salud.
    • Crear alianzas con compradores estadounidenses para presionar por exclusiones.

Reflexión final: Costa Rica, economía pequeña pero capaz

Costa Rica ha sido un caso histórico de éxito en el comercio mundial: pasó de exportar banano y café a convertirse en un centro regional de innovación, salud y manufactura avanzada. Lo hizo sin petróleo, sin subsidios, y apostando por el talento, la educación y la apertura.

El arancel de EE. UU. es un golpe fuerte, pero no definitivo

Como país, tenemos experiencia superando adversidades: salimos de la crisis global de 2008, nos reinventamos tras la pandemia, y hoy contamos con una base productiva sólida, trabajadores capacitados y una reputación global como exportador confiable.

Este no es el momento para el pánico, sino para actuar con inteligencia, unidad y visión. Si Costa Rica ejecuta esta hoja de ruta con seriedad, no solo resistirá el golpe: podrá salir fortalecida, diversificada y más preparada para un mundo donde el comercio será cada vez más competitivo y político.


Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no representan necesariamente la postura oficial de Primera Línea. Nuestro medio se caracteriza por ser independiente y valorar las diversas perspectivas, fomentando la pluralidad de ideas entre nuestros lectores.

Oswald Céspedes Torres es Doctor en Economía por Ohio State University, con más de 20 años de experiencia. Está especializado en Organización Industrial, Comercio Internacional y Desarrollo Económico en países emergentes. Ha trabajado como consultor en macroeconomía, finanzas públicas y sostenibilidad fiscal, análisis de cadenas de valor y comercio internacional mediante modelos econométricos, evaluación de proyectos y análisis costo-beneficio, así como en estudios de migración y remesas en varios países latinoamericanos. Sus áreas de trabajo incluyen recursos humanos y economía del conocimiento, competitividad e inversión extranjera, telecomunicaciones, ciencia, tecnología e innovación, encadenamientos productivos para MIPYMEs, y desarrollo económico y crecimiento. Es científico de datos en Python, especialista en ecuaciones diferenciales, y posee certificación en Derecho y Políticas de Competencia (ULEAD). Ha diseñado plataformas de normativa inteligente con IA en México.

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Comercio

La necesidad de una autoridad unificada de competencia en Costa Rica

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Tiempo de lectura: 6 min

 

RESUMEN

Costa Rica necesita consolidar sus dos autoridades de competencia, COPROCOM y SUTEL, en un solo organismo independiente para evitar conflictos de interés, mejorar la eficiencia de los recursos y garantizar una regulación coherente. Esta unificación permitiría también una supervisión más efectiva de todos los sectores, alineando así al país con las mejores prácticas internacionales y promoviendo un mercado más competitivo.

Hace unos días, tuve la oportunidad de conversar con una persona de la administración Chaves Robles, quien, en tono mitad broma, mitad verdad, me recordó el impacto que mis proyectos de reducción y eliminación de impuestos han generado.

“Tus iniciativas son la pesadilla de Nogui”

comentó con una mezcla de respeto y humor. Este comentario me llevó a reflexionar sobre el camino recorrido y los obstáculos que enfrenté al intentar impulsar reformas fiscales significativas.

A pesar de nuestras diferencias ideológicas, debo reconocer el respeto que desarrollé por el ministro de Hacienda. Siempre fui claro, tanto con él como con el pueblo costarricense, respecto a mi visión ideológica: en Costa Rica, pagamos demasiados impuestos, y gran parte de esos recursos se destinan a mantener un Estado que no siempre responde a las necesidades de los ciudadanos.

Esta situación no es responsabilidad del Gobierno actual, sino el resultado de 70 años de un estatismo que ha idealizado a las instituciones públicas convirtiéndolas en intocables. Sin embargo, es imperativo girar el timón de forma radical: cerrar el grifo de los impuestos y la deuda, y abordar de lleno una profunda reforma del Estado.

Creo firmemente que debemos devolver los recursos a los bolsillos de los costarricenses. Solo así, forzaremos a los actores políticos a reevaluar en qué se debe gastar y en qué no.

En cualquier hogar, es el presupuesto limitado lo que nos obliga a elegir qué comemos, dónde vivimos y cómo nos entretenemos. El Estado no debería funcionar de manera distinta. No obstante, intentar racionalizar y reducir el tamaño del Estado es, a menudo, una tarea titánica.

Lo experimenté de primera mano cuando el Partido Liberación Nacional (PLN) boicoteó uno de mis proyectos para cerrar la Agencia Espacial Costarricense, una institución ‘aspiracional’ que nunca ha cumplido su propósito y que, probablemente, solo existe para financiar conferencias de uno de sus defensores más cercanos en el PLN. Si no podemos cerrar una entidad sin empleados ni instalaciones, ¿cómo podríamos esperar hacerlo con instituciones consolidadas donde laboran burócratas leales al sistema tradicional?

En medio de estas reflexiones sobre la frustración de impulsar una reforma del Estado, recordé un tema que me ha rondado desde hace tiempo: la existencia de dos autoridades de competencia en Costa Rica.

Por un lado, está la Comisión para la Promoción de la Competencia (COPROCOM) y, por otro, la Superintendencia de Telecomunicaciones (SUTEL).

La diferencia es que SUTEL no solo tiene competencia exclusiva como autoridad de competencia en el sector de telecomunicaciones, sino que también actúa como su regulador. Esta dualidad me parece un conflicto de interés evidente: el organismo que regula el mercado no debería ser el mismo que promueve la competencia, ya que los reguladores tienden a evitar “olas” que puedan alterar la calma del mercado. Y un mercado en calma es, con frecuencia, un mercado sin competencia real.

Una revisión rápida de los casos tramitados por SUTEL deja entrever esta paradoja.

Más del 90% de los casos investigados no han arrojado violaciones a las normas de competencia.

Este patrón, cuanto menos, resulta sospechoso. Los invito a explorar su sitio web y confirmar cómo, una y otra vez, SUTEL concluye que no existe infracción alguna. ¿Se trata de simple coincidencia o estamos ante un sistema que, al evitar conflictos, perpetúa una falta de competencia efectiva?

Esta realidad subraya la necesidad urgente de consolidar ambas autoridades de competencia en un solo organismo independiente y eficiente.

Unificar COPROCOM y a la división de competencia de SUTEL (SUTEL debe permanecer como regulador del mercado) no solo resolvería los conflictos de interés inherentes al modelo actual, sino que permitiría un uso más eficiente de los recursos públicos y garantizaría una regulación más coherente en todos los sectores. Esta consolidación representaría un paso firme hacia la modernización institucional que tanto necesita Costa Rica, alineándonos con las mejores prácticas internacionales y ofreciendo un entorno más transparente y competitivo para todos.

La estructura fragmentada actual

La existencia de dos autoridades de competencia en Costa Rica responde a desarrollos históricos y sectoriales específicos. COPROCOM regula la competencia general, mientras que SUTEL supervisa el sector de telecomunicaciones, que requiere una supervisión específica dada su complejidad. Sin embargo, esta división introduce desafíos como la superposición de competencias, inconsistencias en la toma de decisiones y un uso ineficiente de los recursos.

La experiencia internacional demuestra que la coexistencia de múltiples autoridades de competencia puede generar confusión entre los actores del mercado y complicar la aplicación efectiva de las leyes. La necesidad de mecanismos de coordinación entre COPROCOM y SUTEL retrasa las decisiones y reduce la previsibilidad de la regulación.

¿Por qué la consolidación es el camino a seguir?

  1. Consistencia regulatoria. Una única autoridad de competencia eliminaría las superposiciones de competencias y garantizaría que la ley se aplique de manera coherente en todos los sectores. Esto es esencial para generar confianza en el mercado y atraer inversión.
  2. Eficiencia en el uso de recursos. Operar dos entidades separadas implica duplicación de estructuras administrativas y costos operativos. La consolidación permitiría optimizar los recursos disponibles, destinándolos a funciones esenciales como investigaciones y medidas de cumplimiento. Además, un organismo unificado podría desarrollar una mayor especialización interna, mejorando la calidad de sus decisiones.  Actualmente, COPROCOM sufre por la falta de asignación de recursos, mientras la unidad de competencia de SUTEL recibe parte del canon destinado al regulador para operar. Esto se podría mantener en una autoridad de competencia consolidada.
  3. Mayor autonomía e influencia. Un regulador unificado tendría mayor independencia y visibilidad tanto en el ámbito nacional como internacional. Con un mandato claro y un marco robusto, podría influir de manera más efectiva en la formulación de políticas, alineándose plenamente con los estándares de la OCDE.
  4. Mejora en la supervisión del mercado y la aplicación de la ley. Una autoridad consolidada permitiría una visión integral de las dinámicas del mercado, evitando que prácticas anticompetitivas pasen desapercibidas en sectores específicos. Esto garantizaría una supervisión más exhaustiva en todas las industrias y promovería un entorno de competencia justa.

Precedentes internacionales

Varios países han optado por consolidar sus autoridades de competencia como parte de sus esfuerzos de modernización regulatoria. En Chile, por ejemplo, la Fiscalía Nacional Económica (FNE) supervisa la competencia en todos los sectores, lo que ha permitido una aplicación consistente de las políticas y el desarrollo de conocimiento especializado dentro de la institución. Colombia también ha adoptado un enfoque similar con la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), que combina la regulación de la competencia y la protección al consumidor.

Costa Rica podría seguir estos ejemplos, aprendiendo de sus lecciones para fortalecer su marco institucional y enviar una señal positiva a la comunidad internacional, demostrando su compromiso con la excelencia regulatoria.

Abordando las preocupaciones

Una posible preocupación respecto a la consolidación es la necesidad de preservar la especialización sectorial, especialmente en telecomunicaciones. Ahora bien, esto se puede resolver creando unidades especializadas dentro de la autoridad unificada, manteniendo el conocimiento técnico necesario sin sacrificar la coherencia normativa.

Otro desafío potencial es el proceso de transición, que requeriría reformas legales y reorganización administrativa. No obstante, Costa Rica ha demostrado ser capaz de implementar reformas significativas, como lo demuestra la Ley de Reforma de Competencia de 2019. Con voluntad política y apoyo de las partes interesadas, la transición hacia una autoridad unificada puede gestionarse de manera eficiente.

Conclusión

La estructura dual del régimen de competencia en Costa Rica responde a su evolución regulatoria, pero ya no satisface las necesidades de una economía cada vez más dinámica e interconectada. La consolidación de COPROCOM y SUTEL en una única autoridad mejoraría la consistencia normativa, la eficiencia en el uso de recursos y la efectividad en la supervisión del mercado.

La experiencia internacional demuestra que la consolidación de las autoridades de competencia fortalece la supervisión del mercado y la capacidad de influencia en la formulación de políticas. Esta medida no solo permitiría alinear el marco de competencia con las mejores prácticas internacionales, sino también posicionar a Costa Rica como líder regional en modernización regulatoria.

Costa Rica tiene ante sí una oportunidad única. Aprovechar la consolidación permitirá superar las ineficiencias del sistema fragmentado actual y construir una autoridad capaz de enfrentar los desafíos futuros. Es hora de establecer una autoridad de competencia unificada que refleje las mejores prácticas del siglo XXI y garantice un campo de juego equilibrado para todos los participantes del mercado.


Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no representan necesariamente la postura oficial de Primera Línea. Nuestro medio se caracteriza por ser independiente y valorar las diversas perspectivas, fomentando la pluralidad de ideas entre nuestros lectores.

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