Economía
Debate: ¿Dolarizar Costa Rica?
RESUMEN
¿Está usted de acuerdo con dolarizar Costa Rica? ¿Está en contra? ¿No sabe para qué haríamos eso o qué implicaría? Aquí le tenemos un resumen.El pasado 20 de Junio en la universidad ULACIT, Anfe y el Instituto Libertad organizaron un debate donde se discutió el expediente 24,296 para la dolarización de Costa Rica presentado por el ex-diputado Jorge Dengo Rosabal.
El conversatorio contaba con Jorge Dengo como autor del proyecto de ley, Daniel Suchar como moderador y dos bandos:
| A favor de dolarizar | En contra de dolarizar |
| Erick Rodriguez Steller, ex-diputado José Joaquí Fernández, presidente Instituto Libertad | Rodrigo Cubero, ex-presidente del BCCR Daniel Ortiz, Director Consejeros Económicos y Financieros S.A |
Ambos bandos comparten preocupaciones sobre el país y expresan similitudes de pensamiento del tipo liberal, sin embargo distan en sus opiniones respecto a la opción de dolarizar Costa Rica.
Antes de continuar, debemos destacar que esté usted o no a favor de la dolarización, este debate es el tipo de conversación profunda y técnica que el país debería fomentar cada vez más, en el marco del respeto, sin dogmatismos de por medio. Desde Primera Línea celebramos y apoyamos este tipo de iniciativas.
Ahora sí…
¿De qué se trata la dolarización?
Costa Rica, hoy en día, está dolarizada en la práctica. Recibimos muchos dólares del extranjero por turismo, exportaciones y otros conceptos, y las personas hacen compras, ahorran y sacan créditos en dólares.
El proyecto busca formalizar esa situación y eliminar el colón de circulación, algo que otros países como Ecuador y El Salvador han hecho en el pasado. De tal forma, el Estado pagaría los salarios y obligaciones en dólares mientras que el sector privado puede utilizar la moneda que guste.
Quienes argumentan a favor de dolarizar Costa Rica, consideran que disminuiría ciertos problemas actuales, mientras que quienes están en contra creen que le quitaría al país la capacidad de amortiguar otros problemas en su economía. Además, señalan que la dolarización no es una garantía de crecimiento y que es una medida drástica que funciona mejor en países con crisis inflacionarias agudas, lo cual no aplica para Costa Rica.
“El Banco Central tiene capacidad de imprimir colones”
Se supone que el BCCR es independiente, pero su presidente es colocado por el presidente de turno. Eso implica que el poder de imprimir colones para fines distintos a su razón de ser puede ser utilizado de manera política e impactar al país.
Zimbabwe, Venezuela, Hungría y Argentina son ejemplos de países que, a través de esa capacidad de emisión, destruyen o aceleran la destrucción de su economía, en muchos casos imprimiendo dinero para financiar el gasto de sus gobiernos.
A pesar de que ambos bandos están de acuerdo que esto es un potencial problema, presentan soluciones distintas.
| A favor de dolarizar | En contra de dolarizar |
| Al eliminar el colón se elimina de inmediato esa posibilidad. Además, los defensores de la dolarización piensan que es difícil que el BCCR pueda cumplir sus funciones en una economía tan pequeña y abierta como la de Costa Rica. | Al fortalecer a nivel de ley o Constitución la independencia del BCCR se limita la posibilidad de utilizar la emisión monetaria como herramienta política. |
“La inflación hace más pobre al pobre y más rico al rico”
Quienes menos recursos tienen son los más afectados por la inflación. Nuevamente, ambos bandos están de acuerdo.
Recordemos que la inflación es cuando los precios de los productos suben pero los salarios se mantienen iguales. Esto significa que, si hoy usted compra dos bolsas de arroz, en un mes, con la misma cantidad de colones, solo podrá comprar una.
Ante este problema, ambas partes ofrecen las siguientes soluciones:
| A favor de dolarizar | En contra de dolarizar |
| Al eliminar la emisión monetaria mediante la dolarización, el BCCR no podría causar inflación o deflación. Por el contrario, se permitiría que el mercado sea quien la regule, lo que llevaría a una menor inflación. | La emisión monetaria, cuando se utiliza adecuadamente, le permite al BCCR evitar picos inflacionarios, actuando como un amortiguador. |
“La volatilidad en el tipo de cambio aleja la inversión”
La mera existencia del colón implica que haya un tipo de cambio, el cual varía con el tiempo. Esto significa que, dependiendo de su precio, se pueden comprar más o menos dólares con la misma cantidad de colones.
Solo el bando a favor de la dolarización considera que la fluctuación del valor del colón respecto al dólar es un problema. Argumentan que esta incertidumbre dificulta realizar cálculos a futuro, lo que desincentiva la inversión, especialmente cuando la variación es muy violenta. Directa o indirectamente esta volatilidad termina causando pérdida de empleos e inclusive, que Hacienda reciba menos dinero. Las reglas de intervención que aplica el BCCR ante la volatilidad de la moneda no son claras ni consistentes, por lo que parecen atender a criterios políticos en lugar de técnicos, añadiendo más incertidumbre al panorama.
| A favor de dolarizar | En contra de dolarizar |
| Dolarizar Costa Rica permite usar la misma moneda que la mayoría de nuestros socios comerciales, lo cual alinea y facilita el crecimiento económico. | “Los ticos deben acostumbrarse a la volatilidad”. Se indica que el objetivo no debería ser un tipo de cambio estable. |
“Depender sólo del dólar nos pone a la merced de la Fed de los Estados Unidos”
Quienes están en contra de la dolarización argumentan que formalizar la actual dolarización de la economía nos llevaría a depender de las políticas de los Estados Unidos. Sostienen que emitir colones le da a Costa Rica cierto control sobre su economía y evita que quede completamente a merced de las políticas de otro país.
| A favor de dolarizar | En contra de dolarizar |
| Ya esa dependencia existe, por esto, nuestra estabilidad no depende de la Fed, depende de nuestra capacidad de atraer dólares al país con inversión, exportaciones y turismo. Además, dolarizar podría provocar tasas de interés más bajas, lo cual conlleva beneficios para la productividad, permitiendo más inversiones y la creación de empleos. | Depender tanto del dólar es potencialmente peligroso, por el contrario, debería buscarse reducir la dolarización de la economía. |
Conclusiones
El debate sobre la dolarización es altamente técnico, sin embargo, nos afecta a todos y cada uno de los costarricenses. Debemos informarnos sobre ambas opciones y sopesar qué sería lo mejor para Costa Rica.
Otros países han logrado dolarizarse con diversos niveles de éxito y el mismo depende de su situación al momento de decidir realizar el cambio.
En el espectro liberal costarricense, las opiniones están divididas, por lo que es fundamental mantener activa la conversación. A través del debate público, se puede alcanzar un mejor entendimiento de cuál es el camino que traería mayores beneficios a largo plazo.
Economía
Medicamentos: el camino correcto, con la receta equivocada
RESUMEN
Si el problema es la falta de competencia, la solución no puede ser sustituir el mercado por control permanente de precios. La prueba real no estará en el texto de la ley, sino en si logra facilitar la entrada de nuevos actores y reducir barreras. Porque abrir el mercado exige algo más difícil que regularlo: confiar en la competencia.
Costa Rica finalmente reconoció algo evidente: el mercado de medicamentos no está funcionando bien. Los precios son altos, la información es opaca y las barreras regulatorias dificultan que exista verdadera competencia.
El Expediente 23.234, aprobado en diciembre de 2025 y hoy convertido en la Ley de la República N.° 10.838, apunta en la dirección correcta. Busca fortalecer la competencia, mejorar la transparencia y ampliar el acceso. Permite la homologación de registros sanitarios extranjeros, habilita importaciones paralelas, incorpora mecanismos de información de precios y procura restringir prácticas que cierran el mercado.
Ese es el camino correcto.
Pero el problema nunca fue la falta de regulación.
El problema ha sido la rigidez del modelo regulatorio.
El diagnóstico es acertado
Durante años, el sistema ha operado bajo un esquema desproporcionadamente controlado, con procesos largos y costosos que elevan el precio final al consumidor.
Cuando registrar, importar o competir implica trámites complejos y validaciones redundantes, el resultado no es seguridad adicional: es menor competencia.
El proyecto reconoce esa realidad al abrir puertas a registros aprobados en otras jurisdicciones y al permitir importaciones paralelas. Esa señal es positiva: significa aceptar que Costa Rica no necesita reinventar la rueda cuando otras agencias regulatorias de alto estándar ya han hecho el trabajo técnico.
Eso es avanzar.
El problema no es la documentación
En materia de salud, exigir respaldo técnico no es un exceso: es responsabilidad. Para que un medicamento se comercialice en cualquier país serio, debe existir evidencia suficiente sobre calidad, seguridad y eficacia. Ese no es el corazón del debate.
El punto crítico no está en la documentación. Está en la arquitectura institucional que se creó para intervenir precios.
El verdadero riesgo: sustituir competencia por fijación
La Ley 10.838 busca promover competencia. Pero al mismo tiempo establece un mecanismo permanente para intervenir precios mediante una comisión especializada.
Y ahí surge la pregunta clave:
¿Puede un mercado volverse más competitivo si el precio pasa a depender de una instancia administrativa?
Más delicado aún: si quienes participan en esa instancia provienen del mismo sector regulado, el riesgo no es técnico, es estructural. La experiencia internacional demuestra que cuando el regulador y el regulado se mezclan, la competencia no se fortalece: se administra.
Costa Rica ya conoce este modelo. El funcionamiento del CTP ha mostrado cómo una estructura donde confluyen intereses del sector puede terminar afectando al usuario final, distorsionando incentivos y dificultando ajustes eficientes en precios y oferta.
Eso no necesariamente implica corrupción. Implica algo más sutil y más frecuente: captura regulatoria.
La señal que enviamos
Si el mensaje es que el mercado necesita abrirse, entonces el énfasis debería estar en eliminar barreras de entrada y simplificar reglas, no en consolidar un órgano permanente para decidir precios.
Porque cuando la competencia es real, los precios se corrigen por entrada de nuevos oferentes.
Cuando no lo es, terminamos dependiendo de una mesa técnica para “ajustarlos”.
El debate no es documentación sí o no.
El debate es si queremos más mercado o más administración del mercado.


Economía
EE.UU. sube el arancel… y nos baja a la realidad
RESUMEN
El arancel del 15 % dejó al descubierto lo que venimos postergando: una economía demasiado dependiente de un solo mercado y poco preparada para cambios externos. Más que un conflicto comercial, es una alerta sobre costos altos, trámites lentos y falta de estrategia. La respuesta pasa por bajar costos, modernizar la producción y diversificar alianzas para no quedar vulnerables cada vez que EE.UU. mueve una ficha.
El nuevo arancel del 15 % impuesto por Estados Unidos no es solo una fricción comercial: es un recordatorio incómodo de la fragilidad de nuestro modelo económico. Durante décadas apostamos a una relación preferencial con un único socio, convencidos de que esa cercanía bastaba para blindarnos. Hoy vemos el costo de esa excesiva dependencia: cuando Washington estornuda, Costa Rica tiembla.


El golpe no llega por sorpresa. Mientras otros países diversificaron mercados, modernizaron su logística y redujeron costos estructurales, Costa Rica avanzó poco o nada. Seguimos con una electricidad 75 % más cara que la estadounidense, trámites que restan competitividad, y cuellos de botella que vuelven más caro cada minuto que un producto tarda en salir del país.
No es extraño que, en un contexto geopolítico más duro, el desbalance comercial se convierta en un arma. Y esta vez nos tocó estar del lado débil.
Pero esta crisis arancelaria revela algo más profundo: un país con competitividad estancada, instituciones lentas para responder al entorno internacional y un modelo que ha dejado de ser resiliente ante choques externos.
El problema no está solo en Washington; está aquí mismo, en nuestra incapacidad de ajustar el rumbo a tiempo.

La salida requiere más que diplomacia. Implica abrir el mercado eléctrico, reducir costos que hoy asfixian la producción, y acelerar las mejoras en infraestructura, aduanas y rutas estratégicas. Implica también reconfigurar las cadenas de suministro para incorporar insumos provenientes de EE.UU., y fortalecer a los proveedores locales para que logren encadenarse a sectores de mayor valor.


Y, sobre todo, significa dejar atrás la complacencia. El comercio también se defiende con geopolítica: ampliando alianzas, diversificando inversión extranjera y actuando con visión estratégica en un mundo donde la economía y la política ya no están separadas.
Este arancel no es una catástrofe, pero sí una advertencia.
Podemos tratarlo como un incidente pasajero o reconocerlo por lo que realmente es: una señal de que Costa Rica necesita modernizar su estructura productiva si quiere seguir jugando en las grandes ligas. La decisión, como siempre, es nuestra.
Economía
Un país con 35+ instituciones sociales… y nadie al mando
RESUMEN
Costa Rica no sufre por falta de instituciones, sino por un modelo que reparte funciones sin repartir responsabilidades. La mezcla de entes sociales y rectores fuera de lugar creó un sistema donde nadie controla el rumbo y todos justifican su existencia. Mientras la pobreza apenas empieza a moverse, seguimos sin una estructura capaz de sostener avances ni de rendir cuentas. Lo urgente no es sumar más organismos, sino exigir dirección, orden y resultados reales para las personas, no para la burocracia.
Costa Rica lleva décadas construyendo una red interminable de instituciones para “atender lo social”. Hoy son 13 sectores y 35 entes públicos que supuestamente deberían combatir pobreza, proteger a la niñez, asegurar vivienda, velar por derechos humanos, impulsar empleo y más. La pregunta es inevitable: ¿y los resultados?

La imagen lo deja en evidencia: estamos ante un sistema fragmentado, duplicado y sin responsables claros. Un rompecabezas institucional donde cada pieza depende de otra, pero ninguna responde por el cuadro completo. Y esa ausencia de rectoría no es casual: es estructural.
Veamos el detalle por sector a atender:
- Adulto Mayor:
- Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (CONAPAM)
- Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)
- Junta de Protección Social (JPS)
- Agro:
- Instituto de Desarrollo Rural (INDER)
- Asuntos Indígenas:
- Comisión Nacional de Asuntos Indígenas (CONAI)
- Derechos Humanos (DDHH):
- Defensoría de los Habitantes
- Mecanismo Nacional de Prevención contra la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes
- Discapacidad/Salud
- Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA)
- Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)
- Consejo Nacional de Personas con Discapacidad (CONAPDIS)
- Patronato Nacional de Ciegos (PANACI)
- Centro Nacional de Recursos para la Educación Inclusiva (CENAREC)
- Educación:
- Centro Nacional de Recursos para la Educación Inclusiva (CENAREC)
- Consejo Nacional de Clubes 4-S (CONAC 4S)
- Instituto Nacional de Aprendizaje (INA)
- Ministerio de Educación Pública (MEP)
- Comisión Nacional de Préstamos para Educación (CONAPE)
- Empleo:
- Agencia Nacional de Empleo
- Consejo Nacional de Salarios
- Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS)
- Financiamiento:
- Banco Hipotecario de la Vivienda (BANHVI)
- Comisión Nacional de Préstamos para Educación (CONAPE)
- Dirección Nacional de Desarrollo de la Comunidad (DINADECO)
- Fondo de Desarrollo de la provincia de Limón (FODELI)
- Junta de Protección Social (JPS)
- Junta de Desarrollo Regional de la Zona Sur (JUDESUR)
- Mujeres:
- Consejo Interinstitucional de Atención a la Madre Adolescente
- Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU)
- Comisión Nacional Interinstitucional para atender a las mujeres en condiciones de pobreza
- Niñez/Juventud:
- Consejo Nacional de Política Pública de la Persona Joven
- Patronato Nacional de la Infancia (PANI)
- Centros de Educación y Nutrición y de Centros de Nutrición y Atención Integral (CEN-CINAI)
- Red Nacional de Cuido y Desarrollo Infantil (REDCUDI)
- Fondo de Desarrollo de la provincia de Limón (FODELI)
- Consejo Nacional de Clubes 4-S (CONAC 4S)
- Pobreza:
- Centros de Educación y Nutrición y de Centros de Nutrición y Atención Integral (CEN-CINAI)
- Comisión Nacional Interinstitucional para atender a las mujeres en condiciones de pobreza
- Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS)
- Red Nacional de Cuido y Desarrollo Infantil (REDCUDI)
- Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (SINIRUBE)
- Seguridad:
- Ministerio de Justicia y Paz
- Unidad Ejecutora del Programa de Seguridad Ciudadana y Prevención de la Violencia (UEP)
- Vivienda:
- Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU)
- Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos (MIVAH)
- Banco Hipotecario de la Vivienda (BANHVI)
Y para terminar de completar el panorama además de esas 35 instituciones, hay que sumar a los rectores políticos y administrativos que —en teoría— deberían ordenar este desmadre: Casa Presidencial, Asamblea Legislativa, MAG, JAPDEVA, Ministerio de Salud y Ministerio de Cultura y Juventud. Y la pregunta obvia es qué hacen estos rectores metidos en este baile cuando sus funciones se enfocan en otro lado. Ahí es donde más fácil queda retratado que la política ha sido: ante un problema, inventemos una institución; si no funciona, inventemos otra. Y así llegamos a este punto.
Todos estos entes tienen poder de decisión, pero operan en una lógica donde la responsabilidad siempre se diluye.

Mientras tanto, la realidad es incómoda:
- La pobreza estuvo estancada por encima del 20% durante años.
- Ahora bajó, pero el Estado de la Nación advierte que no tenemos manera de saber si es sostenible.
- Y el sistema social sigue evaluándose por la cantidad de beneficios otorgados, no por cuántas personas dejan de necesitar los apoyos.
La consecuencia es obvia: El único problema económico que sí estamos resolviendo es el de los burócratas que operan estas instituciones, no el de las familias que quieren salir adelante.
Porque en un país tan pequeño, la fragmentación es más que un defecto de diseño: es una forma de evitar responsabilidades. Cada institución tiene objetivos, presupuestos y mandatos propios, pero nadie responde por los resultados finales. Nadie. Y sin responsables, no hay mejoras, no hay eficiencia y no hay justicia social verdadera.
Costa Rica necesita, con urgencia, una revisión profunda del sistema social.
No para crear más instituciones, sino para exigir:
- Rectoría real
- Coordinación efectiva
- Evaluación por resultados
- Responsables definidos
La pobreza no se combate con más logos. Se combate con decisiones claras, instituciones que funcionen y un Estado que rinda cuentas.
En Primera Línea seguiremos poniendo orden en el mapa.
Porque alguien tiene que hacerlo.
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