Opinión

Jornadas 4 x 3: El Problema Incorrecto

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RESUMEN

Discutir jornadas 4×3 sin revisar el entorno que asfixia al empleo formal es como cambiar la hora del reloj en una casa en llamas. Mientras sigamos ignorando los verdaderos obstáculos —como la maraña tributaria, la rigidez del sistema laboral y la falta de incentivos para emprender— no habrá horario que nos saque del estancamiento.


El reciente aval legislativo para tramitar con vía rápida el Proyecto de Ley 24.290, que busca implementar jornadas laborales de 12 horas por cuatro días (conocidas como 4×3), con el respaldo de 42 diputados en la Asamblea Legislativa, ha encendido un debate crucial en Costa Rica. Si bien se presenta como una modernización necesaria para la competitividad y la atracción de inversión extranjera en sectores como zonas francas y alta tecnología, esta propuesta está lejos de atacar las verdaderas raíces de los desafíos laborales del país.

La jornada 4×3 puede ser una herramienta útil para ciertos sectores 24/7 porque reduce relevos, da tres días continuos de descanso y formaliza prácticas que hoy operan en la sombra; sin embargo la realidad es que no llega a la raíz del problema ni a la necesidad de una flexibilización genuina

El problema es que la discusión sobre las jornadas 4×3 ha persistido por 25 años y parece centrarse solamente en formalizar esta práctica, cuando en realidad  el país enfrenta problemas más graves que afectan la productividad.

Es cierto que hay argumentos válidos en ambos extremos del debate. La legislación laboral costarricense, con su Código de Trabajo que data de 1943, es efectivamente obsoleta. Sin embargo, la verdadera limitación no radica únicamente en la duración de la jornada máxima legal (48 horas semanales en el diurno), sino en un mercado laboral informal vasto y precario

Este proyecto no desmantela las barreras regulatorias, los costos operativos o las trabas burocráticas que impiden la creación de negocios exitosos y empleos formales dignos. 

Una verdadera flexibilización debería apuntar a remover obstáculos que sofocan la iniciativa empresarial y la capacidad de generación de riqueza, no solo a redistribuir horas de trabajo bajo un marco que ya se percibe como insuficiente. Por ejemplo, bajar impuestos, eliminar el salario mínimo o la Base Mínima Contributiva de la CCSS para permitir jornadas parciales

Existen importantes dudas respecto a una posible coacción en la “voluntariedad”. La realidad es que, si bien es ideal abrir la posibilidad a los patronos y empleados de negociar sobre las condiciones laborales que mejor les funcionen a ambas partes, existe un desbalance de poder tácito. Si en la práctica la decisión no cuenta con mecanismos reales que reconozcan tal realidad, se podría caer a un modelo de “tómelo o déjelo”, en el cual no hay una decisión real

Esta dinámica subraya la asimetría de poder inherente a la relación laboral, donde la “flexibilidad” impuesta podría traducirse en mayor vulnerabilidad.

La sostenibilidad a largo plazo de este modelo también está en duda, dados los efectos en la salud física y mental. Actualmente la evidencia disponible es mixta cuando se aplican modelos de compresión de jornadas laborales como se propone en el  Proyecto de Ley 24.290.

A las 12 horas de trabajo se le deben sumar hasta dos horas diarias por el desastre vial o de congestionamiento que vivimos, lo cual eliminaría completamente el tiempo para el ocio, las tareas domésticas o el cuido. Esta carga  diaria acumulada, aunque se supone algo compensada por el día libre extra, podría agravar problemas como el estrés, la ansiedad, la depresión e incluso la violencia doméstica

Además, diversos estudios  vinculan directamente las jornadas prolongadas a enfermedades cardiovasculares y muertes prematuras, efectos que, según algunas investigaciones, podrían mitigarse con pausas como las que propone el propio proyecto.

Sin embargo, los problemas de salud no benefician a nadie: ni a patronos ni a trabajadores.

El impacto es particularmente desproporcionado para las mujeres, quienes ya dedican significativamente más tiempo a labores domésticas y de cuido que los hombres (32 horas a la semana las mujeres, versus 15 horas los hombres, según el INEC). Aunque el proyecto incluye salvaguardas para cuidadores, estas jornadas podrían profundizar las brechas de género y excluir aún más a las mujeres del empleo formal

Se sabe que reducir la brecha entre hombres y mujeres puede aumentar el PIB de los países hasta en un 30%. La tarea de cuido podría facilitarse si existieran guarderías en planta, una red de cuido universal o días de teletrabajo, pero esto no necesariamente es así.

Costa Rica sí tiene un problema de productividad. Pero variar las horas de trabajo no necesariamente la mejora. 

La evidencia indica que después de 8 a 10 horas diarias de trabajo, el rendimiento baja, lo que lleva a errores y accidentes, truncando incluso los beneficios logísticos de reducir los cambios de turno. Hoy en día ya trabajamos muchas horas (2.070 horas versus 1.570 horas promedio en la OCDE) pero somos pocos productivos. Por esto hay que entender cuál es la verdadera raíz de esa falta de productividad.

Si bien algunos países sí implementan modalidades 4×3 con horarios comprimidos -como la minería en Chile, el petróleo en Canadá y hospitales en Estados Unidos-, otros países que han modernizado su legislación laboral lo hacen muy distinto. La semana laboral de 4 días, en lugar de comprimir 48 horas en 12 diarias, más bien reduce la cantidad de horas totales trabajadas a 32-36 por semana, lo que  además disminuye el estrés, el agotamiento e incluso puede aumentarla productividad.

Aunque el proyecto 4×3 se presenta como una modernización necesaria para la competitividad,  su enfoque parece superficial y sectorial. La verdadera flexibilización laboral y el progreso económico se logra eliminando las trabas que impiden la creación de empleo formal, fomentando la innovación y garantizando condiciones laborales que respeten la dignidad y el bienestar de los trabajadores, sin sacrificar su salud o su vida personal en jornadas prolongadas. 

Existen problemas verdaderamente preocupantes con respecto a la falta de productividad y la dificultad de crear y operar negocios en Costa Rica. Se apruebe o no este proyecto, debemos volver a discutir los temas más importantes que afectan la productividad

En algún punto, perdimos la perspectiva del bosque por los árboles.

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